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La ciencia sigue sorprendiendo al mundo con innovaciones que podrían cambiar la vida de millones de personas. Este miércoles, un equipo de investigadores anunció la creación del marcapasos más pequeño del mundo, un dispositivo más diminuto que un grano de arroz, capaz de ser inyectado con una jeringa y controlado por luz, antes de disolverse en el cuerpo.
Según un estudio publicado en la revista Nature, este innovador dispositivo ya ha sido probado con éxito en ratones, ratas, cerdos, perros y tejidos cardíacos humanos. Se espera que las pruebas en humanos comiencen en los próximos dos o tres años.
Este marcapasos mide solo 1 milímetro de grosor y 3.5 milímetros de largo. Su diseño permite que sea inyectado directamente en el tórax sin necesidad de cirugía invasiva. Además, se conecta de forma inalámbrica con un parche colocado sobre el pecho del paciente. Cuando el parche detecta un latido irregular, emite una luz infrarroja que indica al marcapasos cómo debe actuar.
Uno de los mayores beneficios de este dispositivo es que se disuelve en el cuerpo una vez que ya no es necesario, eliminando riesgos de complicaciones quirúrgicas al retirarlo. Su fuente de energía es una “célula galvánica”, que utiliza los fluidos corporales para generar electricidad.
Este avance podría ayudar especialmente a bebés que nacen con malformaciones cardíacas y necesitan un marcapasos temporal tras una operación. También podría facilitar la recuperación de adultos que han pasado por cirugías cardíacas, evitando el uso de cables y electrodos que pueden causar daños al ser retirados.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS) las enfermedades cardíacas son la principal causa de muerte en el mundo.

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