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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, visitó este lunes la Casa Blanca para reunirse con el mandatario estadounidense Donald Trump. Bukele ofreció apoyo a Estados Unidos para combatir el “crimen y terrorismo”, y defendió el uso del Cecot, su mega cárcel, para retener migrantes expulsados por EU., en su mayoría acusados de pertenecer a bandas como el Tren de Aragua y MS-13.
“Si podemos ayudar, lo haremos”, declaró Bukele, quien fue elogiado por Trump como aliado clave en la lucha contra lo que llamó una “invasión” de criminales bajo las políticas migratorias de administraciones pasadas.
El acuerdo entre ambos gobiernos contempla el uso del Cecot, una prisión de máxima seguridad fuertemente cuestionada por violaciones a derechos humanos, para encarcelar a 232 migrantes deportados, pese a críticas de organizaciones civiles.

Bukele se nego a devolver a EE.UU. a un migrante deportado por error. A pesar de que la Corte Suprema estadounidense ordenó el regreso de Kilmar Ábrego García, el presidente salvadoreño insistió: “No voy a liberar a un terrorista”.
Bukele se convierte así en el primer presidente latinoamericano en reunirse con Trump en la Casa Blanca desde el inicio de su segundo mandato.
Mientras algunos lo ven como un aliado firme en la lucha contra el crimen, otros cuestionan el costo en derechos humanos que implica esta nueva “colaboración antiterrorista”.

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