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En medio de la solemnidad milenaria de la basílica de San Pedro, 133 cardenales (más diversos que nunca) iniciaron esta histórica elección con una misa “Pro eligendo Pontifice”, encabezada por el cardenal Giovanni Battista Re.
La jornada abrió a las 10:00 (hora local) durante la homilía, el purpurado llamó a los electores a dejar intereses personales de lado y buscar un líder capaz de unir a la Iglesia, actuar con discernimiento, oración y responsabilidad en un momento crucial para la Iglesia católica.
Los cardenales a las 16:15 iniciaron la procesión solemne hacia la Capilla Sixtina. Durante el recorrido entonaron las letanías y el himno Veni Creator Spiritus, invocando la asistencia del Espíritu Santo en la elección.
Uno a uno, los cardenales ingresaron en la histórica capilla, donde hicieron su juramento de secreto ante el Evangelio. Acto seguido, el maestro de ceremonias pontificio, mons. Diego Ravelli, pronunció el tradicional “Extra omnes” —“fuera todos”, y ordenando la salida de todas las personas ajenas al cónclave y procediendo al cierre de las puertas.
Los “príncipes de la Iglesia”, procedentes de más de 70 países, se preparan para votar en la Capilla Sixtina, sin contacto con el exterior, hasta alcanzar los 89 votos necesarios para nombrar al nuevo pontífice.
La diversidad de este cónclave (incluyendo representantes del sur global como Mongolia o Tonga) marca un cambio significativo en la historia de la Iglesia.
Desde Roma, voces jóvenes y fieles de todo el mundo han enviado mensajes a los cardenales pidiendo apertura, compromiso con los derechos humanos y respuestas concretas a escándalos pasados.
Mientras tanto, en la plaza, peregrinos oran por un papa joven y cercano.

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