La Corte Suprema de Estados Unidos aprobó este viernes una controvertida decisión que permite al gobierno federal reanudar deportaciones expeditas de migrantes a terceros países, incluso si estos no son su lugar de origen y sin necesidad de audiencia previa o notificación anticipada.
Con una votación de 6 a 3, la mayoría conservadora del máximo tribunal revocó una orden del juez federal Brian Murphy, de Boston, que había bloqueado la expulsión de un grupo de migrantes con destino a Sudán del Sur, alegando falta de garantías procesales y riesgo de daño físico.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) celebró el fallo y lo calificó como un paso clave para destrabar la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, la cual contempla acuerdos bilaterales con países de África y Centroamérica para recibir migrantes deportados desde EEUU.
“La Corte ha eliminado la última medida cautelar que impedía ejecutar estas deportaciones rápidas”, señaló el DHS en un comunicado.
La resolución sienta un precedente legal al permitir traslados de migrantes a naciones sin conexión geográfica, familiar o lingüística con los afectados, y deja sin efecto el aviso legal de 15 días que, hasta ahora, se requería para que abogados pudieran impugnar las expulsiones.
Organizaciones defensoras de derechos humanos calificaron el fallo como un retroceso histórico en el derecho al debido proceso y advirtieron sobre el peligro que enfrentan miles de migrantes, particularmente los solicitantes de asilo.
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