El gobernador de Illinois, J.B. Pritzker, y el alcalde de Chicago, Brandon Johnson, rechazaron la amenaza del presidente Donald Trump de enviar la Guardia Nacional para frenar la violencia en la ciudad. Ambos calificaron la propuesta de inconstitucional y acusaron al mandatario de buscar una intervención ilegal.
Trump, que horas antes había asumido el control de la policía en Washington D.C. alegando una “emergencia criminal”, describió a Chicago como un “desastre” y tildó de “incompetentes” a sus autoridades. El presidente insinuó que otras ciudades “en mal estado” podrían enfrentar la misma medida.
Pritzker recordó que la ley Posse Comitatus impide el uso de fuerzas militares para labores policiales sin autorización, mientras Johnson advirtió que el despliegue de tropas solo “desestabilizaría la ciudad” y defendió que los homicidios y tiroteos han caído más de 3O y 40%, respectivamente, en el último año.
El alcalde acusó además a Trump de recortar más de 950 millones de dólares en programas y oficinas federales contra la violencia. “Si quiere ayudar, que libere los fondos que ha bloqueado”, reclamó.
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