España enfrenta la peor ola de incendios de su historia reciente, con más de 400 mil hectáreas devastadas, equivalentes a casi uno por ciento del territorio nacional; y ocho víctimas mortales, según cifras oficiales.
Las llamas, avivadas por temperaturas inéditas en el norte de la península que superaron los 40 grados y fuertes rachas de viento, han obligado a más de 35 mil personas a abandonar sus hogares. Sólo en las últimas dos semanas se declararon 20 grandes incendios forestales, entre ellos dos de los más extensos del siglo: uno en Zamora, con 40 mil hectáreas arrasadas, y otro en Ourense, con 38 mil.
El gobierno español atribuye la magnitud de la tragedia a los efectos del cambio climático y a la acción humana, con 50 detenidos hasta ahora.
La catástrofe ha reavivado las críticas por la falta de prevención y recursos frente a emergencias que supera los registros de 2022 y se aproxima a las cifras históricas de 1985, cuando fueron calcinadas casi medio millón de hectáreas.
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