El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció este martes la suspensión de la reforma de pensiones que incrementa la edad de jubilación de 62 a 64 años, medida emblemática del presidente Emmanuel Macron, para evitar el colapso de su frágil gobierno minoritario
La pausa se mantendrá hasta las elecciones presidenciales de 2027 y afectará a 3,5 millones de ciudadanos, con un costo estimado de 400 millones de euros en 2026.
La decisión busca calmar la agitación política tras semanas de protestas y asegurar la aprobación del presupuesto 2026, que debe reducir el déficit de Francia por debajo del 5% del PIB.
El economista Premio Nobel Philippe Aghion respaldó la suspensión como una medida temporal para “detener el reloj hasta las elecciones” y mitigar la tensión social.
Con esta jugada, Macron y Lecornu buscan revitalizar un gobierno marcado por parálisis política y crisis de deuda, mientras los mercados y la Unión Europea observan con cautela.
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