Irán intensificó sus ataques contra instalaciones de petróleo y gas en el Golfo Pérsico, en respuesta a acciones de Israel, lo que ha elevado la tensión en la región y presionado los mercados energéticos a nivel mundial.
Los ataques alcanzaron instalaciones en países como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, además de afectar rutas clave como el Estrecho de Ormuz, por donde circula gran parte del petróleo global.
Autoridades de la región denunciaron los ataques, mientras que organismos internacionales advirtieron sobre una escalada peligrosa con impacto directo en la economía mundial y el suministro de energía.
El conflicto, en el que también participan Estados Unidos, ha dejado cientos de víctimas y daños en infraestructura clave, además de provocar interrupciones en el transporte marítimo y alzas en los precios del combustible.
En paralelo, continúan los enfrentamientos en territorio israelí e iraní, mientras crece la preocupación internacional por una expansión del conflicto en Medio Oriente.
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