Tras la balacera ocurrida el 20 de abril en la pirámide de La Luna, en la que una turista canadiense perdió la vida y siete más resultaron heridas, las autoridades implementaron medidas de seguridad más estrictas en la Zona Arqueológica de Teotihuacán.
La Guardia Nacional, policías auxiliares de la Ciudad de México y custodios del INAH revisan de forma más rigurosa mochilas y bolsas de los visitantes, reteniendo objetos como encendedores, aerosoles, bloqueadores solares, perfumes con atomizador, navajas, cuchillos y cigarrillos.
El pasado domingo se instalaron arcos detectores de metales en las cinco entradas principales, por donde todos los turistas deben pasar. Mientras algunos visitantes consideran que las medidas incrementan la seguridad, vendedores de artesanías señalaron que resultan “rigurosas”, ya que no se permite el ingreso de objetos puntiagudos, incluso cuando forman parte de su mercancía.
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