El gobierno de Estados Unidos anunció la ampliación del uso del reconocimiento facial en aeropuertos, puertos y cruces fronterizos para rastrear la entrada y salida de extranjeros, con el objetivo de combatir la estancia irregular y el fraude en pasaportes.
Según una nueva normativa publicada el pasado viernes, las autoridades fronterizas podrán fotografiar a todos los viajeros extranjeros en cualquier punto de entrada o salida y requerir otros datos biométricos, como huellas dactilares o ADN. La medida entrará en vigor el 26 de diciembre.
El reglamento también permitirá aplicar el reconocimiento facial a niños menores de 14 años y adultos mayores de 79, grupos que hasta ahora estaban exentos.
La expansión del sistema forma parte de un esfuerzo federal para reforzar el control migratorio, impulsado por la administración del presidente Donald Trump. No obstante, organizaciones civiles han expresado preocupación por posibles errores y riesgos a la privacidad, ya que estudios previos mostraron mayores tasas de identificación errónea en personas afroamericanas y de otros grupos minoritarios.
Actualmente, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza utiliza esta tecnología en todas las entradas aéreas comerciales y prevé extender su implementación total en aeropuertos y puertos marítimos en los próximos tres a cinco años.
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