Estados Unidos formalizó su retiro de la Organización Mundial de la Salud (OMS), poniendo fin a casi ocho décadas de participación en el organismo de salud de la ONU. La medida se concreta un año después de que el presidente Donald Trump iniciara el proceso mediante una orden ejecutiva.
El gobierno estadounidense justificó la salida criticando la gestión de la OMS durante la pandemia de COVID-19, su supuesta falta de transparencia y la influencia política externa, además de señalar riesgos económicos y sanitarios. Como parte del proceso, Estados Unidos suspendió sus contribuciones financieras y adeuda aproximadamente 260 millones de dólares a la organización.
La salida del país, históricamente uno de los principales financiadores de la OMS, ha generado una crisis financiera en el organismo, que ha anunciado recortes de personal y ajustes en sus programas y prioridades operativas.
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