Estados Unidos registró 266 muertes infantiles asociadas a la influenza durante la temporada 2024-2025, la cifra más alta en una temporada no pandémica desde que el Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades inició sus registros en 2004.
El aumento, que supera ampliamente los 199 fallecimientos de la temporada anterior, ha encendido alertas sobre la vulnerabilidad de los niños frente a la gripe.
De acuerdo al organismo de salud EE.UU., alrededor del 80 % de los menores fallecidos no estaban completamente vacunados.
Las complicaciones más frecuentes son: neumonía, falla orgánica y encefalopatía, que en esta temporada representó el 13 % de los casos.
Expertos insisten en la vacunación anual como medida preventiva y en la atención médica inmediata ante síntomas graves, como fiebre alta persistente, dificultades respiratorias o alteraciones neurológicas.
La agencia advierte que la combinación de baja cobertura vacunal y la circulación de cepas más agresivas aumentó la letalidad en menores de 18 años.
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