Este jueves, Argentina vivió una huelga general convocada en rechazo a la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, que modifica el Código Penal y busca reducir indemnizaciones, ampliar la jornada laboral a 12 horas y limitar el derecho a huelga. La medida, que busca reducir la informalidad laboral, ya había generado numerosas críticas por considerarse “regresiva y anticonstitucional”.
La protesta, que tuvo una importante adhesión con la participación del transporte público, fue calificada como “histórica” por los sindicatos. Se registró un alto nivel de apoyo en los comercios y actividades industriales, aunque algunas líneas de autobuses funcionaron parcialmente.
La huelga también afectó vuelos nacionales, con 255 vuelos de Aerolíneas Argentinas reprogramados, afectando a más de 31 mil pasajeros. Además, trabajadores portuarios paralizaron embarques en importantes puertos como el de Rosario.
La protesta ocurre en medio de una caída en la actividad industrial y el cierre de más de 21 mil empresas en los últimos dos años, lo que ha dejado alrededor de 300 mil empleos perdidos. La reforma laboral continúa su debate en el Congreso, con el objetivo de ser aprobada antes del 1 de marzo.
El jefe de gabinete, Manuel Adorni, calificó la huelga de “extorsiva”, acusando a los sindicalistas de complicar la vida a los trabajadores. La reforma, que también ha enfrentado movilizaciones y represión policial, sigue siendo uno de los puntos más controversiales del mandato de Milei.
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