La crisis humanitaria y de seguridad en Haití ha alcanzado niveles alarmantes, según un nuevo informe presentado ante el Consejo de Seguridad de la ONU, que revela que en lo que va de 2025 se han registrado 4 mil 26 homicidios intencionados, un incremento del 24% respecto al año anterior.
El 90% de la capital, Puerto Príncipe, se encuentra actualmente bajo el control de bandas criminales, mientras que organismos internacionales advierten que la presencia del Estado está al borde del colapso total.
El secretario general adjunto de la ONU, Miroslav Jenča, advirtió que las instituciones haitianas “están desapareciendo ante nuestros ojos” y que el país enfrenta una desintegración institucional sin precedentes.
A pesar de los esfuerzos de la Policía Nacional de Haití y de la misión multinacional liderada por Kenia, las fuerzas del orden han sido incapaces de recuperar el control territorial, más de 1.3 millones de personas han sido desplazadas por la violencia, y servicios esenciales como el suministro eléctrico y el acceso al agua están interrumpidos. Se suman, además, denuncias de tráfico de personas con fines de extracción de órganos, lo que ha encendido aún más las alertas humanitarias.
En paralelo, la comunidad haitiana en Estados Unidos enfrenta incertidumbre tras la decisión del presidente Donald Trump de revocar el Estatus de Protección Temporal (TPS), lo que pondría en riesgo de deportación a más de medio millón de haitianos, muchos de los cuales no tienen a dónde regresar.
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