Con el respaldo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y financiamiento de los gobiernos de Alemania y Noruega, el Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) puso en marcha un proyecto piloto para la identificación genética de restos óseos provenientes de Quintana Roo, Tabasco y Zacatecas, tres estados con altos rezagos forenses.
La iniciativa arrancó con una donación inicial de insumos valuada en 3.1 millones de pesos, con la cual el Inmegen podrá procesar 750 muestras genéticas de alta complejidad, informó Alanna Armitage, representante del UNFPA en México. El trabajo se realizará desde el Laboratorio de Perfiles Genéticos, único en América Latina con acreditación internacional ISO-IEC-17025.
El proyecto busca aportar soluciones a la llamada “crisis forense”, que mantiene más de 72 mil restos humanos sin identificar en el país. De acuerdo con Carlos Hinojosa, titular de la Comisión Coordinadora de los Institutos Nacionales de Salud, la intervención no será temporal y pretende construir capacidad científica propia para reducir la dependencia tecnológica en materia forense.
Los análisis se realizarán mediante secuenciación masiva y electroforesis capilar, técnicas que permiten recuperar ADN incluso de restos altamente degradados. Los perfiles obtenidos se compararán con muestras sanguíneas de familiares para avanzar en la identificación de personas desaparecidas, explicó el director del Inmegen, Jorge Meléndez.
Como parte del convenio, las fiscalías de Quintana Roo, Tabasco y Zacatecas aportarán las muestras óseas para esta primera fase, que podría ampliarse al resto del país dependiendo de los resultados.
Hinojosa destacó que la identificación de personas desaparecidas es también un acto de salud pública, al brindar certeza a las familias y contribuir a la reconstrucción del tejido social. “Detrás de cada muestra hay una carpeta de investigación y la esperanza de una familia”, dijo.
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