São Paulo, la ciudad más grande y poblada de Brasil, enfrentó un severo apagón que afectó a más de 1.3 millones de personas y provocó la cancelación o retraso de cientos de vuelos en los aeropuertos de Congonhas y Guarulhos. El corte eléctrico comenzó el 10 de diciembre y se prolongó por más de 24 horas en diversos barrios de la capital.
El apagón ocurrió un día después de que un ciclón extratropical golpeara el estado con vientos de hasta 100 kilómetros por hora durante 12 horas, según datos del gobierno. La fuerza del fenómeno derribó al menos 231 árboles y provocó también cortes de agua en varios barrios y municipios cercanos. Entre las zonas más afectadas se encuentran São Paulo, Campos do Jordão, Itapeva, Mairiporã, Franco da Rocha, Apiaí e Iguape.
La compañía Enel, operada con capital italiano, reconoció la noche del 11 de diciembre que la restitución completa del servicio tomaría más tiempo del previsto. Para entonces, más de 900 mil inmuebles (alrededor del 15 por ciento del total) seguían sin electricidad. La empresa informó que el ciclón extratropical que impactó la región ocasionó daños en la red que dejaron sin suministro a 2.2 millones de usuarios, de los cuales solo la mitad recuperó la energía durante las primeras horas de atención.
Ante la magnitud de la crisis, el gobierno estatal exigió a Enel un plan integral de respuesta a emergencias. El corte masivo de energía generó efectos en cadena: interrupción de servicios básicos en hogares, fallas en semáforos y transporte, riesgos en la movilidad urbana y pérdidas económicas para comercios e industrias. Hospitales y servicios esenciales operaron con plantas de emergencia, en riesgo de saturación debido a la duración del apagón.
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