Ante el temor de bloqueos por manifestantes pro-Palestina, el gobierno de Madrid anunció un operativo sin precedentes para garantizar la última etapa de la Vuelta a España en la capital.
La Policía Nacional movilizará a mil 100 agentes y la Guardia Civil a 400 más, con el objetivo de asegurar el cruce en la meta de la Plaza de Cibeles y compatibilizar la seguridad con el derecho a la manifestación.
El alcalde José Luis Martínez-Almeida advirtió que cualquier intento de interrumpir la carrera será respondido de manera “firme y contundente”.
En paralelo, el equipo Israel Premier Tech decidió retirar el nombre del país de los uniformes de sus ciclistas para evitar confrontaciones con los manifestantes, siguiendo medidas similares a las aplicadas en otros torneos internacionales.
Este operativo se convierte en el mayor despliegue de seguridad en la historia de la Vuelta en Madrid.
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