Mack Hollins acaparó miradas antes de que rodara el balón en el Super Bowl LX con una llegada que rompió todos los esquemas en el Levi’s Stadium. El receptor de los New England Patriots apareció descalzo, vestido con un overol de prisionero, esposas en muñecas y tobillos, y una máscara al estilo Hannibal Lecter, dejando atónitos a aficionados y especialistas.
La escena no tuvo nada que ver con un arresto real, sino con una decisión totalmente personal.
Fiel a su personalidad poco convencional, Hollins volvió a desafiar los códigos de la NFL, mezclando dramatismo, referencias a la cultura popular y su ya conocida costumbre de llegar sin zapatos a los partidos más importantes.
Como era de esperarse, la imagen dividió opiniones: para algunos fue un exceso innecesario, para otros una muestra de carácter y autenticidad. Lo innegable es que Hollins volvió a ganar su propia batalla: ser protagonista incluso antes del silbatazo inicial.
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