En medio de la destrucción, familias palestinas comenzaron el mes sagrado del Ramadán en Gaza rezando entre escombros o en espacios improvisados con lonas y madera, tras la pérdida de varias mezquitas.
En la ciudad, la cúpula derruida de la mezquita Al Hassaina descansa sobre montones de piedra y concreto.
El antiguo patio, donde antes se reunían cientos de fieles, hoy sirve como refugio para familias que duermen y cocinan entre los restos.
Mientras niños juegan entre cúpulas agrietadas y mujeres recogen ropa tendida entre columnas rotas, la comunidad enfrenta el inicio del mes de ayuno en un entorno marcado por la pérdida y la devastación.
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