El secretario general de la ONU, António Guterres, inauguró el octagésimo periodo de sesiones de la Asamblea General advirtiendo que los principios fundacionales de la organización “están bajo asedio” y que “los pilares de paz y progreso se tambalean por el peso de la impunidad, la desigualdad y la indiferencia del mundo”.
En su discurso, Guterres describió un panorama global marcado por invasiones a naciones soberanas, uso del hambre como arma y la negación de la verdad.
Destacó que la ONU debe seguir siendo “el compás moral, una fuerza de paz y guardián de la legalidad internacional” frente a la impunidad de algunos países y los recortes a la cooperación internacional que amenazan a los más vulnerables.
Aunque no mencionó directamente a Estados Unidos ni a su presidente, señaló que los recortes de ayuda internacional son “una sentencia de muerte para muchos” y llamó a elegir entre un mundo de egoísmos o uno basado en leyes y cooperación.
Guterres concluyó alertando sobre “la paradoja de nuestro tiempo”: conocer lo necesario para actuar, pero descartar los instrumentos que hacen posible la supervivencia de la humanidad.
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