En una impactante protesta visual, recicladores colombianos cubrieron la Plaza de Bolívar en Bogotá con 15 toneladas de material reciclable para denunciar la precariedad en la que trabajan y exigir mejores condiciones laborales y precios más justos por los materiales que recolectan.
Nohra Padilla, presidenta de la Asociación Nacional de Recicladores, denunció que las industrias pagan cifras irrisorias por el material recuperado, mientras los trabajadores, muchos en situación de marginación, laboran hasta 15 horas diarias para recolectar entre 300 y 500 kilos de residuos, con ingresos que apenas alcanzan entre dos y cinco dólares por jornada.
“Sin los recicladores, las ciudades colapsarían”, advirtió Padilla a The Associated Press, subrayando que el salario que reciben no alcanza ni siquiera el mínimo legal colombiano, de 348 dólares mensuales.
La movilización también reclama al Estado el cumplimiento de sentencias de la Corte Constitucional que reconocen a los recicladores como un grupo históricamente oprimido y que exigen la implementación de programas de inclusión y apoyo.
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