El paso del supertifón Ragasa, considerado el ciclón tropical más intenso del año a nivel global, dejó 17 muertos en Taiwán antes de tocar tierra este miércoles en el sur de China, donde casi dos millones de personas fueron evacuadas.
Las víctimas se concentraron en el municipio de Guangfu, donde el desbordamiento del arroyo Matai’an anegó varias comunidades tras el colapso de una presa natural de sedimentos. El balance preliminar incluye además 32 heridos y 17 desaparecidos, mientras 135 personas fueron rescatadas con vida.
En su paso por Hong Kong, Ragasa paralizó la ciudad con ráfagas de hasta 200 km/h, lluvias torrenciales e inundaciones. Las autoridades activaron la máxima alerta, suspendieron transportes y comercios, y habilitaron 49 refugios para casi 800 personas.
En la provincia china de Cantón, el tifón impactó en la isla de Hailing con vientos de 150 km/h, lo que obligó a desplazar a 1.89 millones de residentes, incluidos 400 mil en Shenzhen, cuyo aeropuerto permanece cerrado. En la capital provincial, con 18 millones de habitantes, rigen los llamados “cinco paros”: suspensión de clases, trabajo, producción, transporte y comercio.
Las autoridades prevén que Ragasa se desplace hacia el oeste y pierda fuerza en las próximas horas, aunque mantienen activadas las alertas por tifón y marejada ciclónica.
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