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La política alemana Annalena Baerbock fue elegida presidenta de la Asamblea General de la ONU, convirtiéndose en la quinta mujer en ocupar este cargo en los 80 años de historia del organismo. Con 44 años, y tras haber sido ministra de Asuntos Exteriores de Alemania (2021–2025), Baerbock liderará el nuevo periodo de sesiones que arranca en septiembre.
Su elección no fue una sorpresa: representaba al grupo de “Europa Occidental y otros”, al que este año le tocaba proponer candidata. Además, su nombre ya contaba con un fuerte respaldo dentro de la Unión Europea. De los 193 países con derecho a voto, 167 le dieron su apoyo en una votación secreta, muy por delante de su compatriota Helga Smith, quien recibió solo siete votos. Catorce países se abstuvieron.
Aunque este cargo cambia cada año, la representación femenina ha sido mínima: antes de Baerbock, solo cuatro mujeres lo habían presidido, siendo la última la ecuatoriana María Fernanda Espinosa en 2018.
Su elección también reaviva una crítica constante: nunca una mujer ha ocupado el cargo de secretaria general de la ONU. Mientras el organismo promueve la igualdad de género como uno de sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, aún tiene un largo camino por recorrer en su propia estructura de poder.
La llegada de Baerbock a este cargo es vista como un paso simbólico importante, especialmente entre las nuevas generaciones que reclaman más representación femenina real en los espacios globales de decisión.

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