Hoy cierra el registro para acceder al programa Pase Olín; más de 13 mil solicitudes registradas
IEBEM aclara: calendario escolar 2026-2027 difundido en redes es solo un anteproyecto
Gobierno instalará kiosco digital en Palacio para agilizar pagos y trámites ciudadanos
Dictan prisión preventiva a exdirector de Pemex por presunta violencia familiar
Artesanos exigen retirar ampliación de restaurante frente a la Catedral de Cuernavaca
Fiscalía CDMX y FGEM aprehenden a exfuncionario investigado por violencia familiar
Algunos derechos reservados © 2024. Instituto Morelense de Radio y Televisión. Medio Público comprometido con la sociedad a difundir contenidos que construyen ciudadanía y que difunden Ciencia, Valores y Cultura producida en Morelos. rtvmorelos.mx
La semifinal del Mundial tendrá un duelo cargado de historia este miércoles en Atlanta. Inglaterra y Argentina se enfrentarán en punto de las 13:00 horas tiempo de México por el pase a la final, en un partido que rebasa lo deportivo.
El cruce entre ambas selecciones ganó un simbolismo especial con el paso del tiempo. Para entender por qué, hay que volver a los Cuartos de Final de México 1986. Apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas, Diego Armando Maradona convirtió un partido de futbol en un episodio con tintes geopolíticos.
Aquel 22 de junio en el Estadio Azteca, Maradona firmó los dos goles más recordados en la historia de los Mundiales. Primero, la “Mano de Dios”, y minutos después, el “Gol del Siglo” tras dejar en el camino a medio equipo inglés. Con ese 2-1, Argentina eliminó a Inglaterra y avanzó a semifinales.

Años más tarde, el propio Maradona reconocería en sus biografías que, aunque se decía que el futbol no tenía nada que ver con la guerra, en el vestidor sabían que defendían la memoria de los caídos en Las Malvinas. Desde entonces, cada enfrentamiento entre argentinos e ingleses arrastra el peso de ser una “revancha simbólica”.
Ahora, en Atlanta, el contexto es distinto pero el trasfondo sigue vivo. Inglaterra y Argentina vuelven a verse las caras en un Mundial, con una final en juego y con una rivalidad que nació en la cancha y se escribió también fuera de ella.

Deja un comentario