El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que suspenderá por dos semanas el ataque militar contra Irán, apenas hora y media antes de que venciera el ultimátum que él mismo había fijado.
La pausa, dijo, depende de que Teherán permita el paso “completo, inmediato y seguro” por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio mundial de petróleo. Autoridades iraníes señalaron que el tránsito marítimo se permitirá bajo supervisión militar.
Aseguró que su gobierno ya cumplió sus objetivos y que el plazo servirá para cerrar un acuerdo de paz. Sin embargo, no detalló si hay avances concretos ni aclaró los términos de una propuesta enviada por Irán.
La decisión ocurre entre críticas dentro y fuera de Estados Unidos. Legisladores, analistas y figuras públicas advirtieron sobre el riesgo de una escalada mayor, incluso con versiones sobre un posible uso de armas nucleares.
Mientras aliados políticos respaldaron la pausa, voces opositoras señalaron que el gobierno buscó ganar tiempo ante el rechazo creciente a una ofensiva que, según críticos, podría violar el derecho internacional y provocar una crisis de gran escala.
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