Crece el cáncer de colon en jóvenes: relación con la edad biológica

22 julio, 2026
Crece el cáncer de colon en jóvenes: relación con la edad biológica

Investigaciones en Alemania, Reino Unido y Estados Unidos detectan un incremento de diagnósticos de cáncer de colon en personas de 20 a 39 años y señalan una mayor diferencia entre edad cronológica y edad biológica como posible factor asociado.

Aparición temprana de casos
Susanna, diagnosticada con cáncer de colon a los 28 años, y André, con cáncer de pulmón a los 34, son ejemplos personales de una tendencia que ahora registran las autoridades. El Centro Alemán de Investigación del Cáncer (DKFZ) reporta un aumento significativo en la incidencia de cáncer de colon entre adultos jóvenes de 20 a 39 años en Alemania; patrones similares se observan en Estados Unidos, donde las tasas son incluso más elevadas. Otros tumores, como el mieloma y el cáncer de endometrio, también se detectan con mayor frecuencia en cohortes más jóvenes.

Cáncer y envejecimiento: una relación esperada
El cáncer suele asociarse al envejecimiento: según la Ayuda Alemana contra el Cáncer, la edad media al diagnóstico es de 69 años en hombres y mujeres. La explicación biológica tradicional sostiene que las células acumulen daño en el ADN con el tiempo y que los mecanismos de reparación se vuelvan menos eficaces a medida que envejecemos.

Edad cronológica versus edad biológica
Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad Washington plantea una posible clave para entender el aumento de casos en menores de 50 años: la creciente brecha entre la edad cronológica (años vividos) y la edad biológica (grado de envejecimiento del organismo). Los investigadores hallaron que, en cohortes más jóvenes, la edad biológica tiende a adelantarse respecto a la cronológica, y esta diferencia se asocia con una mayor probabilidad de desarrollar ciertos cánceres de forma temprana, explica Ron Jachimowicz, hematólogo y oncólogo del Hospital Universitario de Colonia e investigador del Instituto Max Planck para la Biología del Envejecimiento.

Cómo se mide la edad biológica
No existe una prueba única que mida la edad biológica; los especialistas combinan múltiples indicadores. Entre ellos figuran pruebas epigenéticas que detectan modificaciones químicas en el ADN, análisis de biomarcadores sanguíneos, la longitud de los telómeros —estructuras protectoras al final de los cromosomas— y evaluaciones fisiológicas y cognitivas. En el estudio citado, los autores integraron estos métodos para analizar datos de más de 150,000 participantes de la UK Biobank.

Diferencias por generaciones
Los resultados muestran que quienes nacieron entre 1965 y 1974 presentan una mayor discrepancia entre edad cronológica y biológica que los nacidos entre 1950 y 1954. Además, el desfase fue aún más pronunciado en cohortes posteriores: el análisis de más de 10,000 estadounidenses indicó que las personas nacidas entre 1990 y 1999 exhiben una brecha mayor al compararlas con quienes nacieron entre 1965 y 1969. Los autores apuntan que, en países como Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos, las personas nacidas en los años 90 tienen al menos cuatro veces más riesgo de sufrir cáncer de colon de aparición temprana que quienes nacieron en la década de 1960.

¿Se puede influir en la edad biológica?
Sobre cuánto depende la edad biológica del estilo de vida, hay debate: mientras que antes se estimaba que entre 75 % y 90 % era modificable por hábitos, Jachimowicz considera que alrededor del 50 % puede influirse y el resto queda determinado por la genética. Entre las medidas que ayudan a frenar el envejecimiento biológico se mencionan la actividad física regular, una dieta equilibrada, buen descanso, evitar drogas y alcohol, y mantener redes sociales saludables.

Hipótesis sobre las causas del fenómeno
Los investigadores barajan varias explicaciones para el envejecimiento biológico acelerado en generaciones jóvenes. Tanwei Yuan, epidemióloga del DKFZ, destaca la aparición temprana y prolongada de la obesidad, mayor sedentarismo y patrones de sueño alterados —en parte por el uso intensivo de pantallas— como factores plausibles que concuerdan con las hipótesis manejadas por los equipos que estudian el cáncer.

Implicaciones y siguientes pasos
Los hallazgos subrayan la importancia de adaptar estrategias de detección y prevención para cohortes más jóvenes, así como de investigar causas ambientales, de estilo de vida y biológicas que expliquen el fenómeno. También apuntan a la necesidad de ponderar cribados y pautas clínico-epidemiológicas que respondan a este cambio en la epidemiología del cáncer.

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