El presidente de Miguel Díaz‑Canel realizó este jueves una inusual comparecencia televisada para abordar la profunda crisis energética que atraviesa la isla, marcada por la escasez de combustibles, apagones frecuentes y tensiones diplomáticas con Estados Unidos.
En su intervención, el mandatario admitió un “desabastecimiento agudo de combustible” y anunció que el Gobierno prepara un plan de emergencia para enfrentar la situación, señalando que Cuba está dispuesta a dialogar con Estados Unidos, pero “sin presión ni imposiciones” y respetando la soberanía nacional.
La comparecencia ocurre en medio de apagones que han afectado amplias zonas del país, incluidos fallos masivos en la red eléctrica que han dejado sin electricidad a provincias del oriente cubano y generado malestar social.
La escasez de combustibles se ha agravado tras restricciones en los envíos de petróleo desde Venezuela y la amenaza de aranceles de Estados Unidos a países que suministran crudo a la isla, lo que ha reducido las reservas energéticas y generado cortes prolongados de electricidad.
El contexto también está marcado por una crisis económica interna con inflación creciente, limitaciones en servicios básicos y crecientes reclamos ciudadanos, así como advertencias de organismos internacionales sobre el impacto humanitario si no se estabiliza el acceso a combustibles.
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