Helicópteros del Comando Central de Estados Unidos efectuaron el traslado de aproximadamente 6 mil detenidos del grupo Estado Islámico desde una prisión en el norte de Siria hacia otra instalación cercana a Bagdad, en Irak, ante el riesgo de una fuga en medio de la crisis que vive ese país.
Según autoridades estadounidenses, los reclusos, estaban bajo custodia de las Fuerzas Democráticas Sirias, lideradas por kurdos, en una zona afectada por enfrentamientos y creciente inestabilidad.
El traslado se organizó durante semanas, luego de que reportes de inteligencia advirtieran desde hace meses sobre el riesgo creciente en la región. La situación se agravó a inicios de enero, cuando estallaron combates en Alepo y comenzaron a extenderse hacia el este.
Ya en Irak, equipos del Buró Federal de Investigaciones realizan el registro biométrico de los detenidos. Al mismo tiempo, funcionarios estadounidenses e iraquíes revisan qué información puede hacerse pública para utilizarla en los procesos judiciales correspondientes.
Con esta operación, Washington busca evitar que miles de excombatientes regresen al campo de batalla y reactiven la estructura del grupo extremista.
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