Un análisis de Economic Perspectives and Research Consulting reveló que la fuerza laboral de Estados Unidos ha perdido 1.2 millones de trabajadores migrantes desde enero, principalmente por las redadas y deportaciones impulsadas por la administración Trump. El sector agrícola fue el más afectado, con una caída del 6.5% en el empleo entre marzo y julio, lo que disparó los precios de verduras y carne más de un 7% anual.
La construcción también sufrió retrocesos, con una baja en permisos del 17% en el noreste y pérdidas de empleo en estados con alta presencia migrante como Texas, Florida y California. El ocio y el turismo apenas crecieron un 0.2 % en estas zonas.
Organizaciones como America’s Voice advirtieron que la política migratoria actual es un “sabotaje económico”
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