El presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos, declaró este martes una “emergencia energética nacional” ante los riesgos en el suministro de combustible provocados por el conflicto en Medio Oriente.
La medida busca garantizar la estabilidad energética en un país que depende en gran parte de la importación de hidrocarburos y que ha enfrentado apagones frecuentes.
Autoridades señalaron que se reforzará la generación de electricidad, principalmente a través de plantas de carbón, que actualmente producen cerca del 60% de la energía del país.
El gobierno advirtió que la crisis internacional podría afectar aún más los costos y el abasto de energía, en una de las economías con tarifas más altas de la región.
La decisión refleja el impacto global del conflicto, que ha puesto presión sobre el suministro energético en varios países.
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