Estudio halla más microplásticos en la sangre de pacientes con infarto, vinculado al tabaquismo y la contaminación del aire

16 julio, 2026
Estudio halla más microplásticos en la sangre de pacientes con infarto, vinculado al tabaquismo y la contaminación del aire

La presencia de microplásticos en la sangre podría estar asociada con la enfermedad cardiovascular, según un estudio publicado en el European Heart Journal. Los investigadores detectaron una mayor concentración de micro y nanoplásticos (MNP) en pacientes que sufrieron un infarto en comparación con personas con cardiopatía isquémica crónica y pacientes con arterias coronarias normales. Además, fumadores y personas más expuestas a la contaminación del aire mostraron una mayor presencia de estas partículas.

    El trabajo, titulado “Micro- and nano-plastics in the coronary circulation and air pollution exposure in ischaemic heart disease presentation”, incluyó a 61 pacientes sometidos a angiografía coronaria por sospecha de enfermedad de las arterias coronarias. Los participantes se clasificaron en tres grupos: infarto de miocardio con elevación del segmento ST (STEMI), síndromes coronarios crónicos (CCS) y controles. Empleando métodos analíticos avanzados, los autores detectaron micro y nanoplásticos tanto en sangre periférica como en sangre coronaria.

    Los resultados muestran que las concentraciones de MNP fueron más altas en pacientes con STEMI, intermedias en pacientes con CCS y más bajas en los controles. El polietileno, un plástico habitual en envases y productos de consumo, fue el tipo de plástico más común entre quienes sufrieron infartos, y se detectaron MNP y nanoplásticos en el 84% de los pacientes con infarto, frente al 40% de los pacientes con cardiopatía isquémica crónica y el 32% de los controles.

    Los autores subrayan que sus hallazgos no prueban causalidad: “Estos hallazgos no prueban que los microplásticos causen infartos, pero revelan una fuerte asociación entre la exposición ambiental, la presencia de microplásticos en la sangre y las enfermedades cardiovasculares”, declaró Emanuele Barbato, director de la Unidad de Cardiología del Hospital Universitario Sant’Andrea de Roma y autor del estudio. Barbato añadió que el historial de tabaquismo se relacionó con la presencia de microplásticos en la sangre y que fumar podría facilitar la entrada de micro y nanoplásticos al torrente sanguíneo a través de los pulmones; la contaminación del aire podría actuar de forma similar.

    Los pacientes con mayor presencia de MNP también mostraron marcadores inflamatorios elevados, incluido el factor de necrosis tumoral-α y la interleucina-6, lo que sugiere un vínculo entre la exposición a partículas plásticas y la inflamación sistémica. Estudios previos y experimentales han detectado microplásticos en tejidos humanos —hígado, riñón, intestino y cerebro— y han mostrado que estas partículas pueden desencadenar estrés oxidativo, inflamación y disfunción endotelial en modelos experimentales.

    No obstante, varios expertos remarcan limitaciones técnicas y de diseño. La muestra de 61 pacientes ha sido considerada por algunos especialistas como reducida para realizar análisis de regresión con múltiples variables. Además, no existe un método estandarizado internacionalmente para el muestreo, la extracción, identificación y cuantificación de MNP, y las técnicas actuales no caracterizan completamente los nanoplásticos más pequeños (<1 µm), que podrían comportarse de forma distinta en el organismo, según Thava Palanisami, jefe de equipo del Laboratorio Australiano de Investigación e Innovación en Plásticos de la Universidad de Newcastle.

    Ria Devereux, investigadora en materia medioambiental de la Universidad de East London, puntualiza que el diseño del estudio es transversal y por tanto no permite determinar si los microplásticos causaron la enfermedad, se acumularon como consecuencia de ella o simplemente reflejan la exposición ambiental simultánea. Sin embargo, investigaciones en pacientes sometidos a endarterectomía carotídea han detectado plásticos dentro de placas ateroscleróticas, y su presencia se asoció con mayor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular y mortalidad por todas las causas.

    Los autores y otros especialistas coinciden en la necesidad de más estudios y de técnicas analíticas más afinadas para medir la presencia y el efecto real de los microplásticos en la salud humana antes de extraer conclusiones firmes. Mientras tanto, la convergencia de evidencia epidemiológica, clínica y experimental sugiere que la contaminación por plásticos podría ser un factor de riesgo cardiovascular hasta ahora subestimado.

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