El gobierno de Brasil comenzó a aplicar sanciones más severas a plataformas digitales que incumplan la nueva ley de protección a menores, impulsada por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
La normativa obliga a las empresas a verificar la edad de los usuarios con datos oficiales, elimina la autodeclaración y exige filtros de seguridad activados por defecto, además de limitar el uso de datos personales con fines publicitarios.
También restringe funciones consideradas adictivas, como la reproducción automática y el exceso de notificaciones, con el objetivo de reducir riesgos para niñas, niños y adolescentes en internet.
Las sanciones pueden alcanzar hasta el 10% de los ingresos de las empresas en el país, e incluso contemplan la suspensión o bloqueo de plataformas en casos graves.
Con esta medida, Brasil se posiciona entre los países con regulaciones digitales más estrictas a nivel mundial, en una tendencia global que busca reforzar la seguridad y la salud mental de menores en el entorno digital.
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