Nuevo análisis de sangre p-tau217 anticipa mayor riesgo de alzhéimer, expertos piden uso cauteloso

16 julio, 2026
Nuevo análisis de sangre p-tau217 anticipa mayor riesgo de alzhéimer, expertos piden uso cauteloso

El estudio reanalizó datos de seis ensayos observacionales y clínicos realizados en Australia, Norteamérica y Japón, que incluyeron casi 2.700 adultos mayores sin deterioro cognitivo al inicio. Los participantes se sometieron a tomografías PET y a pruebas de p-tau217 y fueron seguidos hasta 21 años. Niveles más altos de p-tau217 se asociaron de forma significativa con el deterioro cognitivo, de manera independiente al resultado del escáner cerebral y a factores genéticos conocidos como la variante APOE4.

Los autores y expertos subrayan, sin embargo, que estos análisis no deberían emplearse de forma aislada en personas cognitivamente sanas. “No recomendamos que la gente salga y pida hacerse un análisis de sangre de p-tau217”, afirmó Rachel Buckley, autora principal y profesora asociada de neurología en la Facultad de Medicina de Harvard, quien también señaló la necesidad de repetir los estudios en muestras más diversas. El Dr. Richard Isaacson, especialista en prevención del alzhéimer, agregó que la prueba ofrece solo “una pequeña parte” del panorama biológico y que debe complementarse con múltiples analíticas y pruebas cognitivas para minimizar falsos positivos y sesgos por condiciones intercurrentes como infecciones o disfunción renal.

Tradicionalmente, el diagnóstico de alzhéimer requería pruebas costosas e invasivas como escáneres PET o punciones lumbares. Las pruebas de p-tau217 predicen con precisión la acumulación de placas de beta-amiloide en el cerebro, procesos que pueden comenzar décadas antes de la aparición de síntomas. A medida que aumentan los niveles de amiloide, se forman ovillos de proteína tau dentro de las neuronas, lo que puede conducir a la muerte neuronal. No obstante, ni la presencia de amiloide ni de tau garantizan que una persona desarrollará demencia.

Más allá del diagnóstico, especialistas exploran usos clínicos prácticos. Isaacson emplea pruebas de p-tau217 y amiloide para monitorizar la respuesta a tratamientos y cambios en el estilo de vida, y como métricas en tiempo real para guiar intervenciones preventivas —nutrición, ejercicio, manejo del estrés y control de factores vasculares y metabólicos— especialmente en personas con factores genéticos de riesgo como APOE4. Investigaciones apuntan a que intervenciones de estilo de vida pueden reducir niveles de amiloide y tau en pacientes comprometidos con cambios saludables; la evidencia sugiere que hasta 45% de los casos de demencia podrían prevenirse con medidas sobre dieta, ejercicio, participación social, entrenamiento cognitivo y control de factores de riesgo.

Un estudio adicional presentado en la conferencia evaluó cómo médicos especialistas y médicos de atención primaria usan las pruebas de p-tau217 para diagnosticar y manejar a 1.300 pacientes con signos de demencia. Los médicos de atención primaria cambiaron el diagnóstico en el 30% de los casos tras la prueba y tendieron a derivar a pacientes con resultados preocupantes a especialistas, mientras que los expertos en demencia modificaron diagnósticos en torno al 20% y fueron más propensos a emitir un diagnóstico inmediato de alzhéimer cuando la prueba fue positiva.

Los investigadores insisten en la necesidad de cautela: la técnica debe validarse en estudios más amplios y poblaciones diversas, y los resultados deben interpretarse junto con pruebas cognitivas y descartando otras causas de deterioro cognitivo. “Estamos en las primeras etapas de que los médicos comprendan cómo utilizar estas pruebas y cómo avanzar”, declaró Laura Nisenbaum, directora científica interina de la Alzheimer’s Drug Discovery Foundation.

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